Fútbol y Periodismo
El segundo partido de hoy, cuarto y último antes de las semifinales de la Copa del Mundo de Fútbol de 2006 en Alemania, merece la aprobación del aficionado más exigente a este deporte. No ha habido fraude. Espléndido fútbol de Francia coronado por la actuación sobresaliente de su estrella, Zinedine Zidane.
"Zidane es el fútbol": ¿simple metáfora o brillante síntesis de la mejor manera de entender este deporte? Su autor, Jorge Valdano, no acostumbra a ser preciso con el verbo. Aquí sí lo fue. Ni que decir tiene que quienes daban por "acabado" a Zidane, o a Ronaldo por otras razones y a tantos otros, se equivocaron. O, más bien, se dieron de bruces con su intento de aminorar la envidia que les crean quienes hacen del talento su forma de vida.
La interpretación del fútbol se revela, en éste como en otros partidos, como una curiosa manera de comprender al género humano. En este sentido, no debe extrañar la intrusión del analista del balompié, no en la Ciencia, claro está, pero sí en las Humanidades, tal y como quise decir en mi anterior escrito. Valdano fue pionero en esta intrusión al publicar un artículo sobre fútbol en una revista para la elite intelectual: Revista de Occidente. En general el ejercicio de hermenéutica de un deporte merece un lugar en la divagación del mundo de las letras, no ya en el científico.
Por otra parte, se achaca al periodista, en este caso al especializado en deportes, una visión superficial, si no mezquina, de la realidad. Sucede que el periodismo obedece a las reglas de todo negocio, es decir, a la resolución práctica de un solo problema: cómo hacerse con el dinero. Pero ello no obsta para que el periodista que atesora talento (como sucede con el jugador de fútbol) termine por sacarle partido más allá del rédito capitalista propio o del empresario. Cada vez hay más vías de escape para esta escenificación del valor del buen periodista. Internet conforma una de ellas, aunque no la única.
Alguien me dijo que el periodismo sólo resulta valioso si se ejercita como actividad complementaria a otra área del conocimiento. Puso de ejemplo a Javier Sampedro, biólogo y periodista dedicado a la divulgación científica en El País. No estoy seguro. La capacidad de hacer comprender al gran público la complejidad de los hechos circundantes o aislados precisa de un esfuerzo continuado. No hay actividad banal, irrelevante o mediocre que exija dedicación, tiempo y energía como, de hecho, lo exige el oficio del periodista. Que se lo pregunten a un redactor cualquiera.
"Zidane es el fútbol": ¿simple metáfora o brillante síntesis de la mejor manera de entender este deporte? Su autor, Jorge Valdano, no acostumbra a ser preciso con el verbo. Aquí sí lo fue. Ni que decir tiene que quienes daban por "acabado" a Zidane, o a Ronaldo por otras razones y a tantos otros, se equivocaron. O, más bien, se dieron de bruces con su intento de aminorar la envidia que les crean quienes hacen del talento su forma de vida.
La interpretación del fútbol se revela, en éste como en otros partidos, como una curiosa manera de comprender al género humano. En este sentido, no debe extrañar la intrusión del analista del balompié, no en la Ciencia, claro está, pero sí en las Humanidades, tal y como quise decir en mi anterior escrito. Valdano fue pionero en esta intrusión al publicar un artículo sobre fútbol en una revista para la elite intelectual: Revista de Occidente. En general el ejercicio de hermenéutica de un deporte merece un lugar en la divagación del mundo de las letras, no ya en el científico.
Por otra parte, se achaca al periodista, en este caso al especializado en deportes, una visión superficial, si no mezquina, de la realidad. Sucede que el periodismo obedece a las reglas de todo negocio, es decir, a la resolución práctica de un solo problema: cómo hacerse con el dinero. Pero ello no obsta para que el periodista que atesora talento (como sucede con el jugador de fútbol) termine por sacarle partido más allá del rédito capitalista propio o del empresario. Cada vez hay más vías de escape para esta escenificación del valor del buen periodista. Internet conforma una de ellas, aunque no la única.
Alguien me dijo que el periodismo sólo resulta valioso si se ejercita como actividad complementaria a otra área del conocimiento. Puso de ejemplo a Javier Sampedro, biólogo y periodista dedicado a la divulgación científica en El País. No estoy seguro. La capacidad de hacer comprender al gran público la complejidad de los hechos circundantes o aislados precisa de un esfuerzo continuado. No hay actividad banal, irrelevante o mediocre que exija dedicación, tiempo y energía como, de hecho, lo exige el oficio del periodista. Que se lo pregunten a un redactor cualquiera.

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