Literato y periodista
Fugacidad y carácter efímero. En estas premisas subyace la condena de una antigua profesora a la profesión y el ejercicio del Periodismo. Y a ellas enfrenta esta docente, filóloga hispánica, la perdurabilidad de la Literatura. Ésta sí responde a la posterioridad, como expresó una vez en un controvertido debate el literato -¿y periodista?- Fernando Sánchez Dragó.
A uno le convence la idea, sin duda, de que lo que se escribe deprisa y corriendo, como lo que se habla en la vida cotidiana, no puede revestir el grado de calidad objetivable de, por ejemplo, un trabajo científico o incluso de una novela (aunque en el caso de esta última, no aprecio la diferencia con tanta claridad, salvo por el hecho de que, en efecto, el relato periodístico se atiene sólo a la verdad, algo que deja mucho menos margen a la creatividad).
La capacidad de crear, empero, la mantiene tanto el periodista como el literato. El escritor no crea de la nada, contra lo que pueda parecer. Como esa misma profesora dictaminó en una de sus clases, nadie crea ex nihilo, esto es, de la nada. Sólo que la imaginación puede completar la descripción y el transcurso de una historia ficticia, amoldándola al gusto del lector. La realidad siempre se revela, en todo caso, como la mejor fuente de inspiración del comunicador inmortalizado.
A uno le convence la idea, sin duda, de que lo que se escribe deprisa y corriendo, como lo que se habla en la vida cotidiana, no puede revestir el grado de calidad objetivable de, por ejemplo, un trabajo científico o incluso de una novela (aunque en el caso de esta última, no aprecio la diferencia con tanta claridad, salvo por el hecho de que, en efecto, el relato periodístico se atiene sólo a la verdad, algo que deja mucho menos margen a la creatividad).
La capacidad de crear, empero, la mantiene tanto el periodista como el literato. El escritor no crea de la nada, contra lo que pueda parecer. Como esa misma profesora dictaminó en una de sus clases, nadie crea ex nihilo, esto es, de la nada. Sólo que la imaginación puede completar la descripción y el transcurso de una historia ficticia, amoldándola al gusto del lector. La realidad siempre se revela, en todo caso, como la mejor fuente de inspiración del comunicador inmortalizado.

1 Comments:
Hoy que ando más tranquilo aprovecho para dejarme caer por éste tu espacio virtual y de paso te envío un saludo. Bueno... mi opinión es que lo importante, hablando de literatura, no es lo que cuentas, ni el dónde, ni si el texto permanece o es efímero: lo importante es el cómo lo cuentas, cómo lo expresas. Digo yo. El periodista a veces escribe una noticia sin más, pero otras veces escribre su opinión sobre algo(¿es eso también periodismo?, creo que sí), otras veces hace una entrevista describiendo la vida, obra y persona del entrevistado con preciosismo, y como digo, casi siempre opina. ¿De veras que el periodista cuenta y escribe la verdad o sobre ella? Eso es la utopía, mi verdad es que el periodista opina y crea opinión... de los que no la tienen. O refuerza la de los que sí la tienen... En fin... Para mí, el periodismo de hoy sí que crea literatura... siempre y cuando se exprese bonito y bien. Un saludo. Vete por la sombra...
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