Autoperdón
La hondura intelectual de la obra de Bertrand Russell le deja a uno poco menos que perplejo. Tal vez por miedo, uno deja de perseguir empresas ambiciosas (no de rango tan elevado como las del filósofo británico, claro está) pese a que reúne cualidades para hacerlo. Otro aspecto que no puede pasar desapercibido, en este sentido, es el de la formación privilegiada en Cambridge de este pensador, propicia para potenciar su talento y hacerle confiar en él.
Viene al caso algún comentario del filme que vi ayer, Spiderman III. Uno es consciente del sacrilegio de comparar esta película del cine de Hollywood con, nada menos, que la filosofía de Russell. No es ésta mi intención. Sólo sucede que, pese al infantilismo de la historia del superhéroe (aunque, en realidad, me parece imprecisa esa apreciación, dado que parte de un cómic o historia gráfica indicada para todas las edades), se dejan caer en ella algunas reflexiones, frases concretas incluso, de valor y aplicación pedagógicos. Valga de ejemplo el consejo de la tía de Peter Parker cuando ve a éste sumido en oscuros conflictos internos: "Empieza por lo más difícil: perdonarte a ti mismo".
Viene al caso algún comentario del filme que vi ayer, Spiderman III. Uno es consciente del sacrilegio de comparar esta película del cine de Hollywood con, nada menos, que la filosofía de Russell. No es ésta mi intención. Sólo sucede que, pese al infantilismo de la historia del superhéroe (aunque, en realidad, me parece imprecisa esa apreciación, dado que parte de un cómic o historia gráfica indicada para todas las edades), se dejan caer en ella algunas reflexiones, frases concretas incluso, de valor y aplicación pedagógicos. Valga de ejemplo el consejo de la tía de Peter Parker cuando ve a éste sumido en oscuros conflictos internos: "Empieza por lo más difícil: perdonarte a ti mismo".

0 Comments:
Post a Comment
<< Home