La realidad del defecto
Qué día más triste. Se trata sólo de un sentimiento, de una emoción personal: hay días en que uno ve el mundo de color oscuro. Una aseveración que me recuerda el mito de la caverna de Platón. Creo que uno debe leer a los filósofos clásicos, incluso la Historia de la Filosofía.
Mi amigo Antonio me recomienda, en este sentido, el compendio historiográfico de Bertrand Russell, incluso con preferencia respecto a la muy conocida (para nosotros) Historia de la Filosofía del fallecido Julián Marías. No le extraña a uno que su hijo desarrolle con brillantez la vocación de la escritura, base de la expresión del pensamiento con destino a que perdure en el tiempo y piedra angular, en consecuencia, de la transmisión de las teorías filosóficas, entre otras, a lo largo del tiempo.
A uno le aguarda el descubrimiento de tantas maravillas que no se comprende el desánimo como no sea a partir del axioma de que, en la naturaleza, la perfección no existe. Por ello los defectos, el fallo o el conflicto, en sus múltiples facetas, no sólo no dejan de atenerse a una incontestable presencia en la realidad: forman parte inexorable de ella.
Mi amigo Antonio me recomienda, en este sentido, el compendio historiográfico de Bertrand Russell, incluso con preferencia respecto a la muy conocida (para nosotros) Historia de la Filosofía del fallecido Julián Marías. No le extraña a uno que su hijo desarrolle con brillantez la vocación de la escritura, base de la expresión del pensamiento con destino a que perdure en el tiempo y piedra angular, en consecuencia, de la transmisión de las teorías filosóficas, entre otras, a lo largo del tiempo.
A uno le aguarda el descubrimiento de tantas maravillas que no se comprende el desánimo como no sea a partir del axioma de que, en la naturaleza, la perfección no existe. Por ello los defectos, el fallo o el conflicto, en sus múltiples facetas, no sólo no dejan de atenerse a una incontestable presencia en la realidad: forman parte inexorable de ella.

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