Lo importante es vivir
Hoy no he comprado el periódico. Decía mi padre -y no es el único al que se lo he escuchado- que la adicción a la lectura de un diario le llevaba a percibir, en esos pocos días del año en que no se publica la prensa escrita (Navidad, viernes santo...), cierto desasosiego inexplicable: la sensación de que algo le falta.
También a mí me ha ocurrido eso. No hoy, que aún estoy a tiempo de hacerme con él, pero sí, en general, con cualquier actividad metódica que, de manera circunstancial, dejo de hacer un día o varios. Esta interrupción de la rutina, propia de los periodos vacacionales, requiere de una rápida sustitución de los hábitos por otros, más o menos adaptados al lugar y al entorno en el que uno vive. Ni que decir tiene que, en última instancia, la dureza de la vida convierte estas reflexiones en una suerte de bendición, pues nada resulta más deseable que poder rellenar el tiempo de manera voluntaria, sin el condicionamiento de la necesidad.
Lo común, en efecto, radica en que bastante tiene uno con sobrevivir, lo que no obsta para que ejerza su derecho a administrarse el tiempo, incluido el dedicado al ocio. Una cita de un libro de esos que acumula mi padre en el despacho, reza algo parecido a lo siguiente: "Y díme, tú ¿cómo vives?; ¿Yo? ¡Vivo! Y si se me asignara vida eterna no pediría más que encontrarme como ahora mismo". A lo que puede apostillarse otra cita, ésta de Dostoievsky: "Lo importante es vivir; no importa cómo".
También a mí me ha ocurrido eso. No hoy, que aún estoy a tiempo de hacerme con él, pero sí, en general, con cualquier actividad metódica que, de manera circunstancial, dejo de hacer un día o varios. Esta interrupción de la rutina, propia de los periodos vacacionales, requiere de una rápida sustitución de los hábitos por otros, más o menos adaptados al lugar y al entorno en el que uno vive. Ni que decir tiene que, en última instancia, la dureza de la vida convierte estas reflexiones en una suerte de bendición, pues nada resulta más deseable que poder rellenar el tiempo de manera voluntaria, sin el condicionamiento de la necesidad.
Lo común, en efecto, radica en que bastante tiene uno con sobrevivir, lo que no obsta para que ejerza su derecho a administrarse el tiempo, incluido el dedicado al ocio. Una cita de un libro de esos que acumula mi padre en el despacho, reza algo parecido a lo siguiente: "Y díme, tú ¿cómo vives?; ¿Yo? ¡Vivo! Y si se me asignara vida eterna no pediría más que encontrarme como ahora mismo". A lo que puede apostillarse otra cita, ésta de Dostoievsky: "Lo importante es vivir; no importa cómo".

0 Comments:
Post a Comment
<< Home