Salvapatrias
Corren ríos de tinta, desde hace semanas, con vistas a las elecciones del domingo en la mayor parte de las comunidades autónomas españolas y, si no me equivoco, en todos y cada uno de sus municipios.
A uno le sorprende el esfuerzo titánico del político por convencer mediante su campaña hasta el último instante. Convencer, claro está, al indeciso, no al incondicional ya convencido. Unamuno reprochó con dureza el golpe de Estado del general Franco y, viéndose acorralado, clamó la famosa máxima: "Venceréis, sí, pero no convenceréis". No se trata, piensa uno, de remontarse 70 años en el tiempo para explicar la actualidad. ¿O sí se trata de eso? Como todo el mundo atento a las noticias sabe, el ex presidente Aznar, de manera implícita, y quienes le han contestado, de modo meridiano, han hablado de esa época remota. Y se han escuchado, en efecto, voces y palabras del estilo "guerra civil", "una España y la otra media", "monstruosidad", "salvapatrias"...
Sé, porque lo estudié a conciencia en la carrera de Periodismo (frente al desprecio que percibo por estos estudios, defiendo que pueden ser de enorme utilidad para quien se los toma en serio), cuán convulso resultó para nuestro país el siglo XIX (ni siquiera hablo del que precede al actual, el más espectacular desde un punto de vista universal). Golpe militar cada pocos años en pleno Parlamento. Algo así como el 23 de febrero de 1981, pero de manera periódica e ininterrumpida. Que Dios nos ampare.
A uno le sorprende el esfuerzo titánico del político por convencer mediante su campaña hasta el último instante. Convencer, claro está, al indeciso, no al incondicional ya convencido. Unamuno reprochó con dureza el golpe de Estado del general Franco y, viéndose acorralado, clamó la famosa máxima: "Venceréis, sí, pero no convenceréis". No se trata, piensa uno, de remontarse 70 años en el tiempo para explicar la actualidad. ¿O sí se trata de eso? Como todo el mundo atento a las noticias sabe, el ex presidente Aznar, de manera implícita, y quienes le han contestado, de modo meridiano, han hablado de esa época remota. Y se han escuchado, en efecto, voces y palabras del estilo "guerra civil", "una España y la otra media", "monstruosidad", "salvapatrias"...
Sé, porque lo estudié a conciencia en la carrera de Periodismo (frente al desprecio que percibo por estos estudios, defiendo que pueden ser de enorme utilidad para quien se los toma en serio), cuán convulso resultó para nuestro país el siglo XIX (ni siquiera hablo del que precede al actual, el más espectacular desde un punto de vista universal). Golpe militar cada pocos años en pleno Parlamento. Algo así como el 23 de febrero de 1981, pero de manera periódica e ininterrumpida. Que Dios nos ampare.

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