LÍNEAS BAROJIANAS

Entrenamiento periódico de un humilde periodista

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Location: MADRID, MADRID, Spain

Periodista.

Tuesday, October 30, 2007

El precio de la autenticidad

La altanería habla mal de una persona. Todos hemos mantenido una actitud altiva, pero esto no constituye en sí mismo un defecto. Al contrario: se revela como un rasgo de la autoestima que con acierto vanagloria el psiquiatra Luis Rojas Marcos en su último libro de divulgación. Ahora bien: el altanero per se no tiende a ser un buen ejemplo.
Viene esto a colación de colegas, conocidos o incluso personajes públicos que, por su soberbia, merecen el desprecio de otros. Lo habitual pasa por que se delate en ellos una oscura frustración: todos la tenemos; la vida no es sino un paradigma de esa sensación. La madurez e inteligencia, no exentas de sentimiento humanista, deberían corregir al altanero per se.
A propósito de esta reflexión, nada original por cierto, hay profesiones como la del periodista en las que la humildad debería correr de la mano a lo largo de toda la carrera. Recuerdo a Fernando Múgica, un fuera de serie del gremio periodístico, de los reporteros universales, mientras impartía una charla en la sede de El Mundo a estudiantes universitarios. De su insólita carrera profesional me quedé con dos aspectos que desvelan su vertiente más humana: el divorcio casi como consecuencia directa de una dedicación al trabajo que rozaba lo enfermizo; y, en segundo lugar, la discreción con la que debe andar por el mundo un reportero de raza. Quien pasa inadvertido en este caso puede ser, no sé si más dichoso, sí, desde luego, más auténtico.

2 Comments:

Blogger David P. Sandoval said...

A veces se confunde extraversión con altanería, y discrección con simple y llana timidez. Cuidado con los términos, porque no siempre se aplican correctamente ni, tampoco, se conocen claramente las situaciones en las que uno mismo está envuelto... por lo que las valoraciones pueden estar equivocadas.

Curioso blog, J. :)

D. (David)

9:10 AM  
Blogger JAVIER BARBADO said...

Por supuesto, David. No obstante, en el caso concreto de Fernando Múgica como profesional, al que aludo en mi breve escrito, de timidez poco o nada puede hallarse. De altanería, tal vez sí. Pero creo que su discreción está más que probada, lo que no obsta para que discrepe de la línea editorial del periódico al que se ve obligado a servir... Lo cual es harina de otro costal.
En cuanto a la reflexión sobre las personas altaneras, qué duda cabe de que, como das a entender, no puede deducirse de ella una generalización psicológica del comportamiento, como si éste tuviera una sola vertiente.
Muchas gracias por tu visita.
PS. Por deformación profesional (ni se te ocurra tomartelo a mal, por favor), no puedo resistirme a señalar una errata en tu comentario: donde dices "discrección" debe poner "discreción".

2:48 AM  

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