La excusa del perezoso
Me hablan de Salvador Pániker, el autor, entre otras muchas obras -supongo-, de Cuaderno Amarillo, una recopilación de reflexiones diarias a la que creo haber aludido antes en este mismo blog. Los orígenes de este ingeniero y pensador, de madre al parecer catalana y padre hindú, no tienen desperdicio a la hora de hacer una composición de lugar de su temperamento, idiosincrasia y, en fin, de su personalidad.
Lo cierto es que transmite en sus escritos la sensación inequívoca de hallarse ante un gran humanista y un gran científico. A diferencia del cliché que clasifica el saber en ciencias y letras, Pániker se revela como un excelente ejemplo que deshace ese mito: como ya adelantó Aldous Huxley el siglo pasado, no puede desgranarse el conocimiento universal de modo tan liviano. Hay un solo universo y, por tanto, un solo saber. Hablemos, en todo caso, de planos conexos, no desunidos, de una misma y única realidad.
De esto se deduce con facilidad la futilidad del planteamiento simplificador de más de uno: "Como soy de letras, haga usted el cálculo"; o bien: "Como soy de ciencias, escríba usted el comunicado". ¿Puede resultar más desacertada cualquiera de las dos patrañas? Sin duda se delatan a sí mismas como excusas mediocres, no sé si del ignorante, sí, en cualquier caso, del redomado perezoso.
Lo cierto es que transmite en sus escritos la sensación inequívoca de hallarse ante un gran humanista y un gran científico. A diferencia del cliché que clasifica el saber en ciencias y letras, Pániker se revela como un excelente ejemplo que deshace ese mito: como ya adelantó Aldous Huxley el siglo pasado, no puede desgranarse el conocimiento universal de modo tan liviano. Hay un solo universo y, por tanto, un solo saber. Hablemos, en todo caso, de planos conexos, no desunidos, de una misma y única realidad.
De esto se deduce con facilidad la futilidad del planteamiento simplificador de más de uno: "Como soy de letras, haga usted el cálculo"; o bien: "Como soy de ciencias, escríba usted el comunicado". ¿Puede resultar más desacertada cualquiera de las dos patrañas? Sin duda se delatan a sí mismas como excusas mediocres, no sé si del ignorante, sí, en cualquier caso, del redomado perezoso.

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