Modelos de la vida
Hay un programa de televisión del género conocido, en la jerga televisiva, como reality show que no deja de inquietarme. Lo llaman, creo, Supermodelo 2007 y no dista mucho en el fondo de otros programas similares y muy exitosos, al parecer, en audiencia (para reconocer este punto me basta con recordar que Operación Triunfo, el concurso que comenzó su andadura en la televisión pública y reemplazó la estela de seguidores adictos provocada por Gran Hermano, verdadero ejemplo de "telebasura", aparece mecionada en una obra, para mí de referencia, como Breve Historia de España de Fernando García de Cortázar -en concreto en el apéndice de la última edición de esta obra-).
Lo que me desasosiega, en fin, de esta selección artificial (más cruel, si cabe, que la natural descrita por Darwin) de chicas que optan a la profesión de modelo, creo que reside en la esencia de este curioso oficio: disponer de un cuerpo y mente acordes a una tendencia cultural, la moda, sujeta, a su vez, a los caprichos nada humanistas de la economía de mercado.
Confío en que la mayoría de esas mujeres se vea fortalecida cuando reaccione a los improperios de un equipo de preparadores que emulan nada menos que una disciplina militaroide.
Lo que me desasosiega, en fin, de esta selección artificial (más cruel, si cabe, que la natural descrita por Darwin) de chicas que optan a la profesión de modelo, creo que reside en la esencia de este curioso oficio: disponer de un cuerpo y mente acordes a una tendencia cultural, la moda, sujeta, a su vez, a los caprichos nada humanistas de la economía de mercado.
Confío en que la mayoría de esas mujeres se vea fortalecida cuando reaccione a los improperios de un equipo de preparadores que emulan nada menos que una disciplina militaroide.

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