Lucha y quietud
Escucho un discurso de un veterano y muy famoso personaje estadounidense; la charla circula por medio de los programas que almacenan y permiten reproducir vídeos en Internet. Me ha llegado a partir de un mensaje en mi correo habitual, desde el que accedo, a su vez, a un foro que dirige Juan Carlos Nieto, mi antiguo profesor de Periodismo Especializado.
Entre este fascinante testimonio en forma de disertación a unos alumnos americanos, sin duda durante el día de su graduación universitaria, y el que cubrí como periodista en Roquetas de Mar (Almería) el pasado mes de mayo, y que expuso Fernando Trias de Bes como acto de inauguración de un congreso, observo cómo la experiencia curte a los hombres y les hace apreciar su vida a partir de sus vivencias, nunca de las de otros.
Ese famoso personaje americano no es otro que Steve Paul Jobs, presidente de Apple Inc. Y Trias de Bes por mucho es conocido como el colaborador habitual de EPS, el suplemento dominical de El País, y autor del best seller La Buena Suerte. Salvando las distancias, no sólo geográficas, entre ambos ponentes, hay una característica que comparten: la fe, no ya en sí mismos, sino en la vida en general. Contrariar la opción del malestar y el fracaso, obviándola, reviste la existencia de un halo de victoria que acaba por descubrirse. "El que resiste vence", máxima que algunos atribuyen al Nobel español Camilo José Cela. O, de otra manera: la infatigable lucha como sino deseable. También Cajal lo resumía así: "La vida es ante todo lucha". La cuestión es que la quietud del espíritu, su estado de calma, forma parte de esa lucha y se evita así la contradicción de este lema con la reflexión que hice ayer sobre el Tao y la trascendencia de la no-acción, esto es, de la nada.
Otra manera de razonarlo parte del principio oriental de que las cosas no responden al epíteto "bueno" o bien "malo", sino a ambos al tiempo: "bueno y malo". La inacción se nutre de la acción, y este movimiento universal cumple la propiedad matemática conmutativa, es decir, también tiene lugar a la inversa. Por eso, parafraseando tanto a Cajal como a Cela, quien resiste, vence, pero también lo hace quien cae, sólo que de otra manera. Lo importante es no desfallecer; en ello reside tanto el fracaso como la victoria; interesa caminar, no importa hacia dónde (aunque sí cómo). Tan sólo la muerte amenaza la clarividencia de esta máxima, pero también la refuerza, como daba a entender Steve Jobs en su discurso.
Entre este fascinante testimonio en forma de disertación a unos alumnos americanos, sin duda durante el día de su graduación universitaria, y el que cubrí como periodista en Roquetas de Mar (Almería) el pasado mes de mayo, y que expuso Fernando Trias de Bes como acto de inauguración de un congreso, observo cómo la experiencia curte a los hombres y les hace apreciar su vida a partir de sus vivencias, nunca de las de otros.
Ese famoso personaje americano no es otro que Steve Paul Jobs, presidente de Apple Inc. Y Trias de Bes por mucho es conocido como el colaborador habitual de EPS, el suplemento dominical de El País, y autor del best seller La Buena Suerte. Salvando las distancias, no sólo geográficas, entre ambos ponentes, hay una característica que comparten: la fe, no ya en sí mismos, sino en la vida en general. Contrariar la opción del malestar y el fracaso, obviándola, reviste la existencia de un halo de victoria que acaba por descubrirse. "El que resiste vence", máxima que algunos atribuyen al Nobel español Camilo José Cela. O, de otra manera: la infatigable lucha como sino deseable. También Cajal lo resumía así: "La vida es ante todo lucha". La cuestión es que la quietud del espíritu, su estado de calma, forma parte de esa lucha y se evita así la contradicción de este lema con la reflexión que hice ayer sobre el Tao y la trascendencia de la no-acción, esto es, de la nada.
Otra manera de razonarlo parte del principio oriental de que las cosas no responden al epíteto "bueno" o bien "malo", sino a ambos al tiempo: "bueno y malo". La inacción se nutre de la acción, y este movimiento universal cumple la propiedad matemática conmutativa, es decir, también tiene lugar a la inversa. Por eso, parafraseando tanto a Cajal como a Cela, quien resiste, vence, pero también lo hace quien cae, sólo que de otra manera. Lo importante es no desfallecer; en ello reside tanto el fracaso como la victoria; interesa caminar, no importa hacia dónde (aunque sí cómo). Tan sólo la muerte amenaza la clarividencia de esta máxima, pero también la refuerza, como daba a entender Steve Jobs en su discurso.

3 Comments:
Sin duda ud. está sumergido en la meditación "trascendente" propia de un nihilismo contundente que le lleva por los vericuetos más curiosos. Acción-inacción, nada-todo, ser-no ser... aunque su admonitoria sobre mi posible final al estilo de Mersault me pareció poco educada, y la apreciación de mi pensamiento, "inmovilista", me llevarían a no comentar más sus escritos (Vanidosos y necesarios, los califica ud.) he de decir que no he visto en mucho tiempo alguien con tan supremo mejunje de ideas.
No lo tome a mal, simplemente, me da la sensación de que se pierde en la trascendentalidad de lo que no es tan regio y obvia cuestiones más simples, más sencillas.
La fe es un sentimiento irracional, peligroso por la escatología que encierra. El sobrenaturalismo sigue presente, y olvida las fuerzas de la vida; resistir no suele ser victorioso, y caer, no suele ser triunfal. Son en todo caso momentaneas derrotas que, si no se corrijen, llevan a la derrota total.
Pío Baroja, del que ud. toma por lo que parece enseñanzas, no se perdería tanto en estas disquisiciones. Si bien su sobrino decidió escarbar con la antropología, Pío era más bien escéptico, racional, liberal en el sentido más decimonónico del término y sobre todo, persona poco inclinada a dejarse caer en la quietud o "paz de espíritu" que ud. tanto parece anhelar; en la abulia, a fin de cuentas, que denunciaba con tanta pasión.
Le recomiendo la filosofía, pero no la simple retórica o la mera acotación del platonismo. Pirrón de Elis, Sexto Empírico, Demócrito, Leucipo... huya de las trascendencias, de lo sobrenatural, de lo mágico; encontrará el desasoseiego de conocer, y la inquietud, viva, amorfa, libre, de comprender la naturaleza. Y desde luego, no necesita estar a mi "altura" para hablar de filosofía. No hay elitismos en el pensamiento si éste es honesto y claro. Siempre que se juegue con esas reglas...
Mire: yo no estoy sumergido en ninguna meditación, creencia o corriente de pensamiento definida. Por esa precisa razón expongo, como usted dice, un "mejunje" de ideas en mis escritos (no sé si vanidosos; sí necesarios para mí).
Comente si lo desea mis escritos, y, si no, dado que no le conozco, como comprenderá no me quitará el sueño que deje de hacerlo.
Agradezco, no obstante, sus consejos y apreciaciones, los comparta o no.
Por último, no se tome a mal usted tampoco mi "admonitoria" sobre su "posible final". No soy adivino y no pretendo especular sobre su futuro ni sobre el de nadie, yo mismo incluido. Se trató de un guiño a lo que usted mismo ensalza: Camus denuncia la inacción y rehúye la "abulia" que, según me dice, tanto combatía Baroja.
Reciba un saludo.
Hola muchacho, ¿qué tal? Nada, simplemente un saludito de verano para comentar algo respecto de esta entrada de tu blog. Como siempre digo, para que haya listos tiene que haber tontos y viceversa. Conocemos a los que alcanzaron el éxito, pero los que no llegaron, los más, es como si no existieran. Para mí es una milonga eso del que "persevera llega", o algo así, pues hay de todo en esta vida: hay quien camina constante sin llegar a ninguna parte, y hay quien apenas comienza a caminar y ya ha llegado (y más en este mundo tan mediático). Más bien yo diría que si no has llegado a ninguna parte, no te queda otra más que perseverar. Y reflexionando el otro día, como bien creo entenderte, y como creo que alguien ya dijo: andaba buscando el sentido del camino, cuando caí en la cuenta de que el sentido es el mismo camino.
Más na. Paz y buenos alimentos. Vete por la sombra...
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