Coherencia y acción
Acabo de concluir la lectura de un breve ensayo sobre Jean Paul Sartre. Se trata de una curiosa colección, que citaré a su debido tiempo (resulta probable que lea los escritos del mismo autor sobre otros filósofos), en la que se apostilla el nombre del pensador con el lema "en 90 minutos". Vervigracia, "Sartre en 90 minutos".
Aparte de dar una idea contextualizada y muy bien documentada sobre Sartre, su lectura proporciona al lector una crítica de los puntos débiles del ilustre profesor francés. Por ejemplo, transmite la realidad de que "pasó de moda" años antes de morir. O al menos lo hicieron las corrientes filosóficas que defendía, en concreto la bautizada como existencialismo.
Uno de los gestos, en fin, que siempre me llamó la atención de la biografía de Sartre, muy difundido, recae en su negación a recibir el premio Nobel de Literatura, el cual (cosa curiosa), no le fue ofrecido "por sus escritos filosóficos y políticos", según me descubre este librito que cayó hace poco en mis manos, sino por un relato autobiográfico. El empecinamiento de Sartre en continuar su coherencia rechazando tan preciado galardón, sólo puede deberse a uno de estos dos motivos: o la poca estabilidad o salud mental (cosa que no me consta que esté documentada); o, por el contrario, el coraje personal de llevar a la acción su pensamiento (cimiento, por cierto, del razonamiento existencialista). Me inclino por esta segunda posibilidad.
Aparte de dar una idea contextualizada y muy bien documentada sobre Sartre, su lectura proporciona al lector una crítica de los puntos débiles del ilustre profesor francés. Por ejemplo, transmite la realidad de que "pasó de moda" años antes de morir. O al menos lo hicieron las corrientes filosóficas que defendía, en concreto la bautizada como existencialismo.
Uno de los gestos, en fin, que siempre me llamó la atención de la biografía de Sartre, muy difundido, recae en su negación a recibir el premio Nobel de Literatura, el cual (cosa curiosa), no le fue ofrecido "por sus escritos filosóficos y políticos", según me descubre este librito que cayó hace poco en mis manos, sino por un relato autobiográfico. El empecinamiento de Sartre en continuar su coherencia rechazando tan preciado galardón, sólo puede deberse a uno de estos dos motivos: o la poca estabilidad o salud mental (cosa que no me consta que esté documentada); o, por el contrario, el coraje personal de llevar a la acción su pensamiento (cimiento, por cierto, del razonamiento existencialista). Me inclino por esta segunda posibilidad.

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