LÍNEAS BAROJIANAS

Entrenamiento periódico de un humilde periodista

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Location: MADRID, MADRID, Spain

Periodista.

Sunday, June 10, 2007

Límite y Filosofía

Me llegó por medio del correo electrónico una recopilación de fotografías históricas, iconos que han perdurado en la memoria colectiva por su hondo significado: la mirada al infinito de Ernesto Guevara, el Che; el jefe de policía que dispara sin miramientos en la sien a un guerrillero del Vietcong; el beso apasionado (y, al parecer, simulado) en una calle de París... Entre todas ellas, hay una que estimuló mi ansia por el logro personal del autocontrol: la del monje Thich Quang Duc (1897-1963) que se suicidaba quemándose como gesto brutal de protesta al tiempo que su mente lograba aislar su ser del dolor en esa insoportable circunstancia.
De acuerdo con lo leído, de esta inmolación procede el término "quemarse a lo bonzo", ya que a los monjes busdistas vietnamitas, como Quang Duc, también se les conocía por ese apelativo. La cuestión, más allá del valor simbólico de su descontento (que imitaron otros monjes), reside en la capacidad volitiva que demostró esta persona heroica. A los ojos del científico, puede resultar asombroso el control logrado por la conciencia sobre la percepción nerviosa que nace y desemboca en el cerebro. Cabe preguntarse qué es la conciencia. Tal vez una facultad más del sistema nervioso central que, aparte de convertirnos en materia autoconsciente, nos otorga el valioso instrumento de modular hasta el infinito la fisiología del organismo. Rebasado el rigor que exige la Ciencia, la Filosofía recoge el testigo en este punto.

2 Comments:

Blogger Unknown said...

El acto de dicho monje me parece execrable, y una muestra más de la nocividad de la religión en este mundo. Negar el cuerpo mediante un acto de "fe" es un atentado contra nuestra propia especie.

La "conciencia" es simplemente una capacidad intelectual del ser humano, que le permite actuar en tercera persona, como una abstracción para contemplarnos a nosotros mismos y nuestros actos. Pero eso no es prueba por sí misma de que exista un "alma" o un "espíritu". Más bien, que tenemos una herramienta evolutiva a nuestra disposición.

La necedad de odiar nuestro cuerpo es uno de los grandes males de los últimos 2.000 años. ¿Límites? la Filosofía está contaminada hasta el siglo XVIII de judeocristianismo, y aun hoy no está depurada de dicho virus. Por eso no es una herramienta válida si antes no se la expurga.

Desde Meslier a Onfray... apenas se ha hecho un camino que siempre vuelve a los mal llamados "presocráticos".

12:06 PM  
Blogger JAVIER BARBADO said...

A mí, desde luego, tampoco me parece digno de elogio el suicidio, en este caso de un monje budista. Cuando me refiero a él como "heroico", hago alusión a su acto, no a su persona. Acepto, no obstante, la confusión a que se presta mi apreciación en este sentido.
Por otra parte, cuando meciono la palabra "límite" en el título de este breve escrito, me refiero al que debe aplicarse a la Ciencia, no a la Filosofía. Tú mismo, Alfredo, reconoces la posibilidad de que ésta sirva de herramienta explicativa después de "purgarla" de influencias en tu opinión nocivas.
Por último, comulgo con tu idea sobre la "conciencia": ¿quién ha dicho que tenga que ver con lo que muchos llaman "alma" o "espíritu"? No se me ha ocurrido sugerir siquiera el origen histórico de estos conceptos, tan presentes, en efecto, en la cultura cristiana de la que somos, querámoslo o no, herederos consumados.
Recibe un saludo por tu comentario.

5:59 PM  

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