LÍNEAS BAROJIANAS

Entrenamiento periódico de un humilde periodista

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Location: MADRID, MADRID, Spain

Periodista.

Sunday, November 26, 2006

EL PERIODISTA BUENO

Hoy aparece una cita interesante para todo periodista, en forma de titular y en el diario El País: "En caso de duda, haced periodismo". Su autor, Luis Fernández, acaba de ser nombrado el máximo responsable de la nueva Corporación de Radiotelevisión Española. Y esa frase, cuyo significado conviene esclarecer, pertenece, en realidad, a las enseñanzas a este profesional de otro maestro del oficio: Augusto Delkáder.
Fernández se refiere a que, ante hechos comprometedores que le hacen a uno plantearse si puede o no informar de ello desde el medio de comunicación para el que trabaja, debe optar por "hacer periodismo", esto es, por contarlo. De acuerdo con la máxima que expresó en un anuario del diario El Mundo su director, Pedro José Ramírez: "Publicar a costa de lo que sea. Incluso publicar o perecer".
Confieso que conocía esta cita con que hoy titula El País una de sus páginas de Sociedad. Pero le atribuía un significado diferente. Obsesionado con el mayor o menor acierto de mi decisión de estudiar la carrera de Periodismo y ejercer después como periodista (tal y como he hecho por fin), creí que ése era el objeto del comentario: ante la duda de qué hacer con la vida de uno, óptese por el estudio y posterior ejercicio del Periodismo. De hecho, creo haber escuchado a algún comentarista en la radio, o incluso a algún profesor de mi Facultad, interpretar la cita de la que hablo en este mismo sentido.
Pero la verdadera intención del consejo del que se hace eco Fernández no deja lugar a la duda cuando éste habla de cierta ocasión en que se vio obligado a llevarlo a la práctica. En concreto, él fue quien publicó las conversaciones privadas entre José María Benegas y otra persona en las que se hablaba, por ejemplo, de "Dios" en alusión directa al entones presidente del Gobierno, Felipe González Márquez. Comenta Fernández sobre este asunto: "¡La que se lio! Fueron días difíciles, pero qué bien lo pasé como periodista".
La valentía a la hora de publicar caracteriza al buen periodista. Hacerlo con más prisas y menos tiempo del que se dispone (por lo general poco, sin duda) puede delatar, sin embargo, al cazanoticias sin escrúpulos. Ante una noticia, crónica o reportaje capaz de desvelar los entresijos de un mundo desconocido para el gran público, el derecho de éste a recibir información prima sobre las conveniencias de las partes implicadas e incluso sobre la vida personal del periodista. La obligación del profesional de la comunicación pasa, sin duda, por hacer público lo que se resiste a ser conocido. Pero no a perseguir ese objetivo a costa de falsearlo, es decir, de hacer creer al lector o escuchante que se ha logrado sin que sea cierto. Esto es, no vale el engaño. Aunque se trate de un matiz de perogrullo, la mentira se utiliza demasiadas veces como para no recordarla.
Por otra parte, la veterana periodista Pilar Urbano afirmó, en una entrevista para la televísión, que ella, de estar en posesión de una información que, de difundirse, desencadenara con casi toda seguridad una Tercera Guerra Mundial, no dudaría, pese a todo, en difundirla. He aquí la raza pura del buen periodista a la que me refería más arriba. Sólo que el ejemplo con que la ilustra Urbano pone los pelos de punta: ¿sería, tal vez, buen periodista pero horrible persona quien emprendiera tal acción? ¿resultan compatibles ambas definiciones? Recordemos, llegados a este punto, al maestro Kapuscinski, quien asegura que, para ser periodista, se ha de ser también una buena persona. Por tanto, algunos límites no deben traspasarse. Al menos si se sabe qué consecuencias acarrea traspasarlos. Mediar entre opciones de tamaña sutileza constituye el arte del Periodismo. Poder plantearse esa mediación, en todo caso, debe vivirse como una obligación privilegiada. Cómo resolverla distinguirá al profesional glorificado del irresponsable. Al admirable del iluso y cobarde.