LÍNEAS BAROJIANAS

Entrenamiento periódico de un humilde periodista

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Location: MADRID, MADRID, Spain

Periodista.

Tuesday, August 28, 2007

Modelos de la vida

Hay un programa de televisión del género conocido, en la jerga televisiva, como reality show que no deja de inquietarme. Lo llaman, creo, Supermodelo 2007 y no dista mucho en el fondo de otros programas similares y muy exitosos, al parecer, en audiencia (para reconocer este punto me basta con recordar que Operación Triunfo, el concurso que comenzó su andadura en la televisión pública y reemplazó la estela de seguidores adictos provocada por Gran Hermano, verdadero ejemplo de "telebasura", aparece mecionada en una obra, para mí de referencia, como Breve Historia de España de Fernando García de Cortázar -en concreto en el apéndice de la última edición de esta obra-).
Lo que me desasosiega, en fin, de esta selección artificial (más cruel, si cabe, que la natural descrita por Darwin) de chicas que optan a la profesión de modelo, creo que reside en la esencia de este curioso oficio: disponer de un cuerpo y mente acordes a una tendencia cultural, la moda, sujeta, a su vez, a los caprichos nada humanistas de la economía de mercado.
Confío en que la mayoría de esas mujeres se vea fortalecida cuando reaccione a los improperios de un equipo de preparadores que emulan nada menos que una disciplina militaroide.

Sunday, August 26, 2007

¿Un Mundo Feliz?

Alguien se preguntó el sábado pasado, a propósito de la célebre rivalidad entre los pilotos de Fórmula 1 Fernando Alonso y Hamilton, si acaso no sería todo una farsa, es decir, si ese roce o enfrentamiento entre ambos obedece, en realidad, a una estrategia pactada para lograr beneficios económicos. La suposición se sustenta en algo que, como se sabe, sucede en el circo mediático de las sociedades del primer mundo, a saber: un suceso ficticio se presenta como real al gran público que, atraido por la morbosidad de la desgracia ajena, responde interesándose por ese hecho con el que tanto disfruta sea o no verdadero.
Aldous Leonard Huxley narró una fantástica historia futurible en su novela A Brave New World. Como conoce quien la ha leido, la deshumanización de la ciencia lleva a un mundo en el que las emociones se suprimen en aras de ahorrar sufrimientos inútiles a la Humanidad. Sin embargo, en esos sentimientos anulados (entre otras cosas por la ingesta del soma, la droga que Huxley imagina como la panacea para las "grietas" que puedan destaparse en esa supuesta vida maquinada para no sentir lo innecesario) reside la esencia de ser Hombre. Con ellos desaparece el carácter de autenticidad que diferencia la especia humana de las otras.
Cabe preguntarse si, al contrario de lo que aventuró Huxley, la "droga" que conmueve nuestra civilización hoy pasa por exacerbar las bajas pasiones, los sentimientos, manipulándolos para favorecer un gobierno plutocrático y capitalista. Esto ya ocurría, en forma de poderes totalitaristas, en el periodo de Entreguerras del pasado siglo; si no me equivoco, la propaganda nazi, entre otras, inspiró la brillante reflexión literaria de la novela de Huxley. Tal vez las cosas no han cambiado tanto como parece.

Tuesday, August 14, 2007

Aquí Aranda

Ladridos de perros no vagabundos, graznidos suaves de gorriones y, de fondo, el ruido sórdido pero tenue de los vehículos envuelve una mañana estival en Aranda de Duero. El cielo azul se adorna de trazos de nubes blancas. Por conocido, se respira un ambiente relajado y apacible. En esta atmósfera escribir frente al amplio ventanal que ilumina la habitación de la casa reconcilia la mente con el cuerpo, le reconcilia a uno con el entorno.

Entre tanto, J.M. y C., también F., hablan sobre los prolegómenos del viaje que emprendemos mañana. Ellos más P. y yo mismo. Por cierto: esta manera de publicar hechos personales ocultando mediante iniciales la identidad de los protagonistas, como acabo de hacer, la imito del diario de Salvador Pániker de título Cuaderno Amarillo y del que ya he hecho referencia en una "entrada" anterior de este mismo blog.

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Desde nuestra llegada ayer, he tenido tiempo de visitar a Jesús, hermano de P., a su esposa y al hijo de ambos, a quien acompañaba un amigo de la misma edad. La conversación de mi interés se centró en la opinión de Jesús sobre los periodistas o, para ser más precisos, sobre el oficio del periodismo: mostró saber discernir entre quienes "oía hablar" con admiración (y parecía, de hecho, lamentarse con un gesto facial de su probable limitación para haberse dedicado a esa actividad) y, por otro lado bien distinto, quienes conforman el circo mediático de la llamada prensa rosa o del corazón, en especial la televisiva.

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Aranda saluda al visitante, desde hace alrederor de un año, con un busto dedicado a Baroja, quien, no obstante y según me advierte D., poca cosa buena "describió" de esta ciudad, algo que debe saber leerse entre líneas en el caso de este escritor. A mí me ha saludado una vez más, en todo caso, con la hospitalidad de los familiares, amigos y conocidos de F. Eso basta para sentir apego por esta tierra.

Monday, August 13, 2007

El pasado colectivo

En la víspera de un nuevo viaje, esta vez a Aranda de Duero (Burgos), reflexiono sobre la riqueza cultural, la idiosincrasia y la diversidad de paisajes y, en fin, de gentes en España. O en lo que queda de aquel imperio de los Siglos de Oro, que, con todo, no es poca cosa.
Viene esto a cuento de mi estancia reciente en los Países Bajos y, asimismo, de una excursión guiada (e incluso teatralizada), también cercana en el tiempo, por el Madrid de los Austrias. A partir de la excusa del personaje literario de Pérez Reverte (que fue cocinero antes que fraile: corresponsal en Roma, si no me equivoco; periodista antes que escritor), el Ayuntamiento de la capital ofrece excursiones para mi gusto fascinantes.
La Historia, como creí entender a Carlos Castilla del Pino, el brillante y ya anciano médico-psiquiatra y también escritor vocacional, en un artículo que publicó en el diario El País hace tiempo, reververa lo que fuimos para reafirmar lo que somos. Esto es, conviene hacer caso de la máxima del historiador profesional que reza: "Busquemos de dónde venimos para saber adónde vamos". O bien: "Conocer el pasado ayuda a comprender el presente". He aquí una buena razón para el estudio del pasado histórico colectivo.

Saturday, August 11, 2007

Drogas y bicicletas

Hay ciudades que le recuerdan a uno, por su naturaleza distinta a la que habita el resto del año, la inmensa capacidad adaptativa del ser humano. A primera vista parece una observación baladí, pero resulta sin duda asombrosa la habilidad del ciudadano medio de Amsterdam para desplazarse en bicicleta.
En efecto, se pueden allí ver a hombres con su bebé unido al pecho mientras pedalean en este sencillo vehículo; a mujeres embarazadas o a elegantes damas que hacen lo propio, erguidas con elegancia y sin el menor atisbo de torpeza o desequilibrio. Aquí en España, lo más parecido que he podido ver se encuentra en San Sebastián, en el País Vasco: pequeña pero de impecable vistosidad, esta ciudad acoge a los ciclistas y les proporciona carriles adicionales. Una versión en miniatura de Amsterdam, donde incluso hay más bicicletas que personas.

Otra de las consabidas peculiaridades de la que fue capital financiera de Europa antes de que poblaciones como Londres le arrebatasen ese privilegio, reside en la legalización de algunas drogas como el cánnabis. Sustancias prohibidas en otros países y cuya disposición oficial en la economía de mercado seguirá siendo objeto de controversia. No en vano, se trata de sustancias con efectos psicotrópicos para las que debería educarse a quien opta por tomarlas: sorprende la ignorancia general (por ejemplo entre los españoles, aunque sólo se trata de una opinión no constatada) sobre los efectos de esta droga, no tan inofensiva como se cree.

Monday, August 06, 2007

Vivir el presente

Colegas de profesión y antiguos compañeros de Facultad me transmiten su desencanto con el oficio. Creo que es aún pronto para eso. En realidad, si uno no siente esa exasperación al principio, tanto más improbable resulta que la perciba con el paso del tiempo, por mucho que tendamos a pensar lo contrario. Pienso que a veces la lógica engaña.
Concluida la mañana con este parecer de mi amigo (al que tampoco creo del todo en ese sentido, dicho sea de paso), la tarde ha pasado lenta y pesada para mí. La perspectiva de un inminente viaje a Amsterdam, Holanda (Países Bajos, para ser más rigurosos) no me genera ansiedad de expectativa alguna. La razón no puede ser más sencilla: mi propósito allí nace y muere en el puro disfrute vacacional y no en una obligación laboral, objetivo habitual de mis viajes al extranjero de un tiempo a esta parte. Sin embargo, a otros la ilusión de una visita turística les hace sentir nerviosismo. Lo ideal pasa por vivir sólo el tiempo presente de manera que lo sentido guarde proporción y coherencia con lo inmediato, no con lo pasado o lo futuro. Un sencillo pero vital recurso para evitar el sentimiento trágico de la vida, que decía Miguel de Unamuno.

Ser y escribir

Lee uno a Salvador Pániker y se reconcilia con la escritura como medio de escapar del sufrimiento. Razona este autor en su recopilación de escritos Cuaderno Amarillo, cómo el acto de escribir responde a una mera prolongación de quien uno es. Por eso considera una redundancia innecesaria y tediosa tener que hacer (por encargo) una crítica de un ensayo propio (en este caso Filosofía y Mística, que Pániker asegura haber publicado en 1992 pese a que mi edición de esa obra en la editorial Kairós data de ocho años más tarde): hablar sobre lo que uno mismo ha escrito equivale -según entiendo- a reafirmar su existencia expresándola de nuevo. Algo así como darse a conocer por segunda vez a una persona (por ejemplo, se me ocurre, repetir hasta la saciedad una entrevista de trabajo con la intención de hallar algo que pudo pasar inadvertido en la presentación anterior).
La cuestión estriba en que todo escrito, en realidad, obedece a una reverberación de lo vivido. El propio pensamiento puede compararse a una cascada ininterrumpida de ideas generadas, a su vez, por la interrelación de nuestro cerebro con el entorno. Nadie crea ex nihilo, es decir, de la nada.