"Y, sin embargo, se mueve"
"El cobarde muere mil veces; el valiente, sólo una". Esta frase la atribuyó (no sé si con acierto) el ex futbolista Jorge Valdano al escritor argentino Jorge Luis Borges con motivo de valerse de la cita como preámbulo de un artículo sobre su destitución al frente del Real Madrid en su etapa de entrenador. El título del escrito emulaba, a su vez, la frase histórica de Galileo, sólo que Valdano se refería al balón de fútbol: "Y, sin embargo, se mueve".
Recuerdo que distribuí algunas copias de ese artículo entre un par de compañeros de la facultad. Tal era mi devoción por este soñador del balompié. Y, de hecho, me esmeré en entrevistarlo siempre que tuve ocasión. La última, a finales del mes pasado.
Uno supera con el tiempo las mixtificaciones (que diría Baroja) sobre los personajes, es decir, la imagen idolatrada que nos creamos de alguien. Algo así pensé sobre Valdano ("tu ídolo de pies de barro", como me espetó otro buen amigo). Y, sin embargo, continúa encandilándome su personalidad. En buena parte, no me pesará imitarla. En buena parte.
Recuerdo que distribuí algunas copias de ese artículo entre un par de compañeros de la facultad. Tal era mi devoción por este soñador del balompié. Y, de hecho, me esmeré en entrevistarlo siempre que tuve ocasión. La última, a finales del mes pasado.
Uno supera con el tiempo las mixtificaciones (que diría Baroja) sobre los personajes, es decir, la imagen idolatrada que nos creamos de alguien. Algo así pensé sobre Valdano ("tu ídolo de pies de barro", como me espetó otro buen amigo). Y, sin embargo, continúa encandilándome su personalidad. En buena parte, no me pesará imitarla. En buena parte.
