LÍNEAS BAROJIANAS

Entrenamiento periódico de un humilde periodista

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Location: MADRID, MADRID, Spain

Periodista.

Friday, September 11, 2009

Pseudoperiodismo

Enciendo la televisión más por hastío que por voluntad, cosa poco habitual en mí desde hace tiempo, y me encuentro al menos dos canales en los que la famosa Belén Esteban centra la atención de los espectadores. En efecto, poco antes he podido leer en El País una noticia relativa a ella. Como todo españolito de seguro conoce, por alguna razón el Defensor del Menor ha intervenido -o piensa hacerlo: lo siento, en realidad no me interesa lo más minimo- en la vida de la famosa por una supuesta vulneración de los derechos de su hija, menor de edad.
Me recuerda todo ello la asignatura de Derecho de la Información, que impartía en la facultad en que estudié un lúcido hombre de letras. En sus clases, nos pasábamos todo el tiempo analizando sentencias que fallaban a favor o en contra de famosos que reclamaban su derecho al honor y a la intimidad, cosa que no siempre estaba clara cuando se analizaba cada caso. Supongo que aprendimos lo suficiente como para saber distinguir, cuando se ejerce la profesión, qué se debe y se puede hacer y qué no cuando uno da cobertura a un hecho concreto.
La verdad es que no sabe uno qué pensar. Aparece esta mujer en la pantalla y puede uno ver a un ser humano que sufre y que hace sufrir. O sea, lo que uno ve en estos programas tan poco instructivos no es sino una espiral de sufrimiento pensada y ejecutada para mover el dinero, como tantas otras actividades crueles e ilícitas que proliferan por esa misma razón. No cabe duda de que la economía capitalista, la que predomina desde hace décadas en todo el mundo y sobrevive a cualquier crisis sistémica o estructural de su fundamento, nos permite llegar a lo mejor y a lo peor de nosotros mismos. De nosotros depende no apegarnos a su dinámica salvo en lo que nos favorece desde un punto de vista práctico para la vida. Comencemos por no contribuir al pseudoperiodismo televisivo. No sirve de nada.

Friday, September 04, 2009

Lo que oculta el periodista

Recobro el pulso de la actualidad informativa a partir de este mes de septiembre. En el panorama político español, las "escuchas" que denuncia el Partido Popular parecen acaparar la atención de los medios. En realidad y como todo el mundo sabe, son los propios políticos quienes sirven a los periodistas la noticia, por lo general de manera interesada.
No he seguido con detalle la trama de corrupción que denuncia el partido del Gobierno central y que no duda en asociar al principal partido de la oposición. Parece probada -los medios de comunicación manipulan, pero no inventan- la existencia de prácticas políticas irregulares en las filas del PP. Nada nuevo bajo el sol y nada, desde luego, de lo que esté desprovisto el PSOE o cualquier otra formación con cierto rango representativo en el Parlamento. El juego nace cuando esas tramas se filtran a los medios para debilitar al adversario, como ha sucedido en este caso, si no lo he entendendido mal, con el diario El País...
Ahora bien, ¿es lícito desde la ética del periodista aceptar esa información filtrada? En mi opinión no sólo es legítimo, sino que éste se encuentra obligado a publicar lo que cae en sus manos si se trata de un delito. ¿No es ésa acaso la esencia del Periodismo?: "Vigilar a las instituciones", creo recordar de mi etapa como estudiante. Cosa distinta es que la empresa, no el periodista, ordene seguir unas directrices contra viento y marea y, lo que es peor, se empeñe en demostrar lo que le conviene aunque dé con pruebas de la hipótesis contraria. A esto se aproxima tal vez el empeño de El Mundo (¿siguen con ello?) de vincular al Ejecutivo que preside Zapatero con los terribles atentados del 11 de marzo de 2004 en la capital... En fin, muchos podrían hablar largo y tendido sobre estos dilemas con que lidian algunos periodistas casi a diario. Y así lo hacen, como es natural, por medio de libros o de publicaciones que no les comprometan...