LÍNEAS BAROJIANAS

Entrenamiento periódico de un humilde periodista

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Location: MADRID, MADRID, Spain

Periodista.

Tuesday, May 13, 2008

Éxtasis en el Auditorio

Escucho con F. la 5ª sinfonía de Beethoven en el Auditorio Nacional. Con qué soberbio dominio la interpreta la orquesta. El director desafía el desorden al que tiende la vida y, con seguridad orgiástica, ordena y manda sobre la melodía, a su vez y al tiempo furiosa y armónica.
Pocas veces puede uno sentir ese estímulo para la vida. Desaparece con él todo atisbo de melancolía y hasta la incertidumbre deja paso a una asombrosa escenificación de la seguridad en uno y en cuanto sucede alrededor. Claro que Beethoven poco tiene (nada) de melancólico o deprimente en sus composiciones. Todo lo contrario. Expresa, sin duda, la rabia de la rebelión humana. Ésa de la que tanto habla Camus en sus ensayos y novelas.

Monday, May 12, 2008

Una sola habitación

"En busca de Spinoza" responde al título de un ensayo del neurólogo y neurocientífico Antonio Damasio. Pese a que parece muy filosófico, el contenido debe de hacer honor a su profesión. Basta, de hecho, con observar las ilustraciones, al más puro estilo del clásico libro de estudio médico.
Digo esto a cuento de que, contra lo que muchos creen, Ciencia y Filosofía responden a partes de una misma realidad. Incluso cabe pensar que analizan la misma área del conocimiento en ocasiones, sólo que desde puntos de vista distantes entre sí (pero no incompatibles).
De ahí, tal vez, el enfrentamiento histórico entre médicos y psicólogos en el siguiente sentido: tendencia al determinismo en el caso de los primeros; y al "ambientalismo" en el de los segundos. Escuché de un psicólogo que la "verdad" se encontraría, con toda probabilidad, a partir de elementos de una y otra postura a partes iguales. Por eso asombra que, pese a la apariencia de contradicción, postulados antagónicos sean en realidad visiones de una habitación desde ángulos distintos. Pero la habitación que se observa es la misma.

Sunday, May 11, 2008

Resignación evitable

Lee uno el periódico y el suplemento dominical y se topa, de pronto, con la "Ética de la caca", de Javier Cercas. No se trata de una broma grosera, sino del título de un excelente artículo por lo que guarda de transparencia y honestidad de su autor para consigo mismo y, por ende, para con el lector.
Cercas resume el sinsentido de la vida en la acción del padre de "limpiar, lavar y echar a la intemperie del mundo" al hijo que tanto desea. Y, en el mejor de los casos, de que, con el tiempo, los papeles se inviertan y sea el hijo quien haga de padre y así "limpie, lave y eche a la intemperie de la muerte" a su progenitor.
Tampoco olvida el articulista el "martirio" al que la sociedad cristiana clásica, y también moderna (¿habrá otras formas de cristianismo?), condena a la mujer, quien suele ser la que "limpia, lava y huele la caca", a menudo horrenda, del anciano, en tanto que la del bebé (que esperemos no le toque también a ella seguir limpiando) desprende un olor "a geranios".
Creo que Cercas escribe desde el hastío vital y, al mismo tiempo, a partir del hartazgo ante las injusticias inevitables, pero también de las que pueden eludirse. Esto es, no podemos impedir la vejez y el fin de la vida. Sí podemos (y debemos) luchar para cambiar el mundo. Comenzemos por el reparto de la carga con la mujer. Se acabó el tiempo de absurda resignación al sufrimiento.

Monday, May 05, 2008

Coindicencias

Escucho a Miguel Ángel Aguilar en Hora 25, el informativo nocturno de la Cadena SER que ahora modera Angels Barcelò. Solía seguirle en La mirada crítica, otro programa, esta vez de televisión, que presentaba la también periodista Montserrat Domínguez. Con estas dos frases me percato de que enlazo a tres personas curtidas en el oficio que comparten. El mismo que me esfuerzo en ejercer cada día y del que espero grandes satisfacciones.
Cuando, de becario en El Mundo, escuchaba alguna voz disonante con la forma irónica que caracteriza a Aguilar cuando se expresa, solía saltar en su defensa, tal vez movido por algún grado de identificación más o menos acertada con este físico reconvertido en profesional del periodismo y que, por cierto, vive cerca del lugar desde el que escribo estas líneas.
También hablé de él, no sé a cuento de qué, en una conversación informal con Ramón Lobo, el prototipo de periodista aventurero del diario El País, el mismo en el que escribe sus columnas de análisis, no sin atino, Miguel Ángel. Es más: un profesor poco sospechoso de ser afín a la izquierda política, y mucho menos a los intereses del Grupo Prisa (editor de ese periódico), citaba esos artículos como punto de referencia para el aprendizaje. ¿Demasiadas coincidencias?