LÍNEAS BAROJIANAS

Entrenamiento periódico de un humilde periodista

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Location: MADRID, MADRID, Spain

Periodista.

Thursday, February 05, 2009

"Diarrea encriptada"

Resistencia al cambio. He ahí una presunta característica del cerebro adulto (y en proporción creciente conforme se incrementa la edad). Pero el budismo, por ejemplo, nos habla de plena aceptación de la realidad, es decir, del cambio permanente (recuérdese a Heráclito: "Nadie se baña en un rio dos veces").
Expongo esta reflexión a cuento de alguna observación en algunas personas mayores que yo. Pero tampoco yo mismo me libro de esa resistencia a lo desconocido (ni creo que, en puridad, se libre alguien). Porque se trata, al fin y al cabo, del miedo al qué sucederá de malo en un segmento de tiempo que está por venir. Una irrealidad, por tanto. Y, en este sentido, ¿no resulta absurdo temer lo que no existe?
Y cierro con esto la entrada al blog, no sea que llegue un crítico de bitácoras y califique de "diarrea mental encriptada" su contenido (leí esta dura descripción sobre los hábitos de algunos bloggeros en el suplemento Ciberpaís, del diario El País: ¡qué gracia me hizo!).

La Redacción

Un día intenso en la Redacción. Hay quien se refiere a ésta, al medio natural del periodista, como "la oficina". Es decir, hablan de nuestra seña de identidad, de nuestra vocación y de nuestro negocio como si de cualquier otro trabajo se tratase. En verdad, no pasa por ser más que cualquier otra manera de ganarse la vida. Pero eso no obsta para que deje de estimarse lo que tiene de propio y peculiar para distinguirla de lo que no es.
Además, el periodista no puede ni de lejos hacer un horario "de oficina". Ni gozar (o padecer) la rutina de una oficina. No somos un banco, como solía decir Francisco Umbral como crítica a la conversión de algunas redacciones en algo parecido a una sucursal para el dinero.
Tampoco parece bueno, por otra parte, dejar que la profesión le absorba a uno, le enloquezca al fin y al cabo. Sin embargo, saber muy bien qué es lo que se hace conduce siempre a la cordura, al descubrimiento de la conciencia, y no a la pérdida de su percepción.

Wednesday, February 04, 2009

Nueva conciencia

Hay debates que refuerzan los prejuicios que uno tiene de otros. Esta noche, en Telemadrid, un grupo de economistas, periodistas y escritores debate sobre la crisis económica y la asignatura de Educación para la Ciudadanía, entre otros asuntos. A ellos se une un político, el alcalde de Alcobendas, que se parece más a un adorno del estrado que a un ponente más del programa.
Entre los literatos, Fernando Sánchez Dragó insiste en algunos lugares comunes que he percibido en el discurso de algunos filólogos y otros amantes del conocimiento y de su expresión en forma de Literatura. Me refiero a la idea elitista de que la masa, el pueblo, peca de ignorante y agoniza presa del delirio, en tanto que una minoría ilustrada o bien iluminada sobresale del resto. En mi opinión, tendemos a un cambio en esa interpretación sociológica si es que la damos por buena. Basta con apreciar cómo las nuevas generaciones de nuestra civilización occidental desechan la obsesión enfermiza por el dogma religioso y, en su lugar, captan el verdadero mensaje que subyace en el Evangelio, las premisas humanistas e incluso el conocimiento científico. Al tiempo.

Monday, February 02, 2009

A quién no votaría

El escándalo de los espías en la Comunidad de Madrid no debería sorprender a nadie. En las altas esferas del poder político, no creo que prevalezcan la prudencia y la sabiduría. Más bien predominan vicios de la mente como la avaricia, la ambición o el apego desmedido a todo tipo de cosas. ¿De qué otro modo puede entenderse una cadena de espionajes entre miembros de un mismo partido político?
Por otra parte, nada hace suponer que los militantes en formaciones de otro signo carezcan de esas perversiones del comportamiento. Más bien, como digo, la virtud como lugar común debe de brillar por su ausencia en el gremio de los profesionales de la política.
Por eso uno no sabe bien a qué atenerse en estos tiempos a la hora de optar por unos u otros representantes de la ciudadanía. O más bien sí lo sabe: no escoger ninguno. Hay movimientos que empiezan a superponerse a la trampa de las ideologías. Por ejemplo, el que se ha dado en llamar "de la nueva conciencia", y que aspira a no dejarse engañar por el pensamiento y conectar, en cambio, con la verdadera esencia de nuestro ser. No se trata de apología sectaria alguna. Tan solo de observar y actuar sólo una vez que la mente esté serena. En ese estado, yo no votaría a Esperanza Aguirre, creánme.