LÍNEAS BAROJIANAS

Entrenamiento periódico de un humilde periodista

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Location: MADRID, MADRID, Spain

Periodista.

Monday, September 17, 2007

Fin de un ciclo

Boca abierta, rostro empequeñecido, rugosos párpados que daban descanso definitivo a todo su cuerpo: el abuelo ha muerto. Silencio y respeto religiosos en el mortuorio: el fin de toda una vida consumado sin ruidos aparentes, con sigilo. A todos sus seres queridos, a su hija del alma, no nos sorprendió el desenlace, más no por ello dejó de dolerlos.
Se avecina mañana el entierro en el pueblo en el que vivió, al menos mientras yo le conocí desde niño. El mismo que tantos recuerdos e incluso autoreproches me ha suscitado. Con todo, yacerá mañana en aquel lugar alguien que lo vivió en su seno; un habitante auténtico y no un vecino pasajero. Casi un siglo de vida inspira una veneración merecida, un respeto sin condiciones, un homenaje y un profundo abrazo, que tal vez no le dí en vida con el cuerpo, sí con el alma. Descansa, abuelo; descansa en paz.

Tuesday, September 11, 2007

Gloria malhadada

Bruselas, Amberes, Gante, Brujas... Ciudades del centro de Europa, "del norte" para mi amigo Danil, un lugar de la ya vieja burguesía europea que, en efecto, muestra en su obscuro, frio y lluvioso clima las pruebas inequívocas de su situación geográfica. Muy próxima se halla Amsterdam, en los Países Bajos, que visité hace apenas unas semanas. Recorrido, en fin, por el continente vertebral de la cultura occidental en que me he criado y a la que pertenezco.
La cultura, el arte, la Literatura, la música o la Ciencia: "El cultivo del alma", de nuevo en palabras de este conocido, colega de F., que se presta a una amistad instantánea y que, para más inri, nació en la isla de Cuba. Ésa que tanto me fascina, sea para bien o para mal: lo esencial pasa por no resultarme indiferente.
Muy al contrario, sistemas político-sociales de cariz revolucionario, con todos sus matices, falta de libertades incluidas, no dejan de arañar la conciencia de la sensibilidad del analista. Porque, con su intolerable ausencia de derechos humanos elementales, ¿cómo puede valorarse más al desgraciado que nada tiene ni parece ser en aquella islita con respecto a lo que se le aprecia en el malhadado país capitalista? Algo falla, en todo caso, cuando la gran mayoría de los seres humanos perecen de hambre en este planeta.