Apenas he podido hojear el periódico. Me refiero a
El País, el diario que más atracción me suscita. No necesariamente por su ideario político, ni religioso (o más bien "anti-religioso") o algo por el estilo. Me atrae su estructura, rigor estructural y funcional (que puede también verse como una excesiva rigidez ante un lector poco amante de la innovación, al menos de carácter tipográfico) y, en fin, la brillantez de alguno de sus periodistas y colaboradores. Esto no obsta para que dejen de interesarme otros diarios y publicaciones. Pero hasta ahora, esa es la verdad
, siento adicción por la lectura de
El País. Como decía, hoy no lo he leído, siquiera por encima, por la superficie. Como mucho, creo recordar una página dedicada a Zapatero y a las opiniones variopintas sobre su traje, su corbata, sus gestos y ademanes, el tono de su voz... Todo relacionado, claro está, con su aparición pública en TVE el pasado martes, si no me equivoco, en ese formato televisivo importado de la vecina república de Francia.
Esos comentarios acerca de cómo hizo esto y aquello el presidente, o de cómo vistió, me parecen del todo irrelevantes. Me percato, al leer la información, de que no responde más que a la versión descafeinada de tres o cuatro personas sin más criterio que algún máster en moda, diseño, mercadotecnia o algo similar o, a lo sumo, algunos años de dedicación a tareas de ese tipo.